MONTE BENDITO
Recorro los senderos
de un monte bendito
sintiendo aromas de cortezas
semillas, hojas, flores y frutos.
Entre las ramas
canta el jilguero
y también un ruiseñor.
Danza embriagado
un picaflor.
El monte se pierde
con mi larga cabellera
y los tiernos cardos
entre mi falda se enredan.
Una luz radiante
se filtra
en las arboledas.
Escucho vocecitas alegres
anunciando la primavera.
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