EL TERO, TERO
Cuentan los lugareños de Formosa, que en el pasado el Tero era el único hijo del jefe de una aldea con un gran poder en los ojos.Un poder que fue transmitido de generación a generación.
El Tero creció lleno de ambición por ese poder de fuego que le seria otorgado como único y legitimo heredero.
Una mañana el jefe de la aldea mando a llamar a su hijo Tero, con urgencia, el anciano padre estaba agonizando y quería transmitirle su poder antes de morir.
También era su obligación y deber informarle para dejarle en claro de los beneficios y las graves consecuencias del poder del fuego. Ese poder que se instalaba en los ojos, sólo podía ser usarlo en caso de peligro, para proteger su vida y la gentes de su aldea, porque si abusaba de ese poder y le daba un mal uso estaba claro que le caería todo el peso de la maldición.
Al fallecer su padre, el Tero inmediatamente se hizo cargo de la aldea, haciendo uso y abuso de su poder comenzó a gobernar, saquear y someter a su aldea, dominado por la ceguera de la ambición, la codicia y la sed del poder. No tuvo en cuenta los consejos de su padre.
El Tero era soberbio y arrogante,egocéntrico y despiadado, le producía placer, infundiendo el terror en todas partes. Vivía
abusando de las gentes de su aldea, si algunos se resistían, como castigo les quemaba sus chozas, los obligaba a trabajos forzosos.
Insaciable siempre buscaba alimentar su poder, saqueando otras aldeas, cobrando muchas victimas inocentes con ese poder de fuego maléfico, que despedía de sus ojos, atemorizaba a niños, las mujeres,y los ancianos, infundiendo el temor y el terror a su paso.
Una noche calurosa el Tero confiado y seguro del poder que poseía cabalgó en su caballo de ébano y plata se dirigió, acompañados por los hombres a su cargo, para incendiar y saquear otra aldea.
El jamas hubiera imaginado que todo el mal que ha causado, pronto seria su propio calvario y condena.
El Tero y sus acompañantes llegaron en plena noche sorprendiendo a los aldeanos, con gritos y amenazas de muerte, burlándose de todos ellos con una risa sarcástica y escalofriante.
Como respuesta los hombres de la aldea reaccionaron, enviando una lluvia de lanzas y flechas que los rozaban mientras varios de sus acompañantes caían heridos de muerte.
El Tero desesperado intentaba responder con el poder de sus ojos de fuego lacerantes. Pero esta vez, todo intento, todo esfuerzo era en vano,ese poder que lo hacia sentir fuerte y poderoso había desaparecido como arte de magia y en cada esfuerzo mental que hacia, aceleraba su proceso de transformación. El Tero se sentía acorralado por la bravía defensa de los aldeanos y su plan de ataque había fracasado.
Comenzó a sentirse raro, sentía una extraña sensación recorrer por la sangre de sus venas, hasta quemarle las entrañas. Las fuerzas lo abandonaban y su visión se volvía cada vez mas borroso, sentía que todo su cuerpo se iba encogiendo con un dolor muy intenso que le taladraba la cabeza, todo su cuerpo se iba achicando. El tronco de su cuerpo, sus brazos al igual que las piernas se acortaban, se sentía cada vez mas pequeño y mas indefenso.
En un intento sobrehumano y desesperado pudo escapar del lugar donde perdió el conocimiento a las orillas de un estero.
Cuando el Tero se despertó ya no era el mismo, se sentía un extraño, en ese pequeño cuerpo emplumado, de finas y largas patas, alas con espuelas y con un pico puntiagudo.
Comenzó a observar a su alrededor y se dio cuenta que se encontraba entre tanta agua, tantos camalotes y otras aves en el lugar. Sus ojos se llenaron de lagrimas y lamento su infeliz destino, la maldición del fuego,lo había convertido en un ave del estero y para no olvidar su nombre repetía a cada rato: Tero,Tero,Tero.Tero
Voló hasta su aldea arrepentido y rondaba el lugar repitiendo su nombre Tero,Tero,Tero, Tero. El tenia la esperanza de que las gentes de la aldea lo adopten como una mascota, pero nadie lo quería allí. Dijeron que era un ave del estero y ahí es, donde debía vivir.
Al escuchar el comentario de los aldeanos el Tero triste y resignado voló hasta el estero mas cercano y comenzó a cantar su nombre para no olvidarse jamas, Tero,Tero,Tero Tero, soy Tero el ave del estero.
Dicen los lugareños que los ojos del Tero Tero, tiene el color del fuego.
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