domingo, 11 de enero de 2015
PACO EL TORTUGO
PACO EL TORTUGO
Doña Agreta despues de su jubilación se aisló de todas sus amistades y todos sus familiares, su mundo estaba ligado a la naturaleza y a la defensa y protección de cualquier especie vivo,tenia un gran amor por los perros, los caballos y las aves, amaba las mariposas, los grillos, las cigarras, las libélulas, las ranas y los sapos, toda la vecindad la conocían muy bien, en especial los chicos de la cuadra y de mas lejos también.
Un día se encontraba haciendo la siesta cuando los aplausos y voces continuos la despertaron, malhumorada se dirigió hacia el portón que daba sobre su vereda, cuando habrio se encontró con cinco muchachitos muy jovencitos que no superaban los 13 años de edad,observo que uno de ellos cargaba un enorme bolso y que hacia mucho esfuerzo por sostenerlo, evidentemente ese bulto pesaba bastante y le costaba sostenerlo.
Intrigada saluda y pregunta: Buenas tardes chicos que necesitan?
los cinco se miraron y uno de ellos respondió:
-Doña venimos a ofrecerle una tortuga si quiere comprarla y como sabemos que a usted le gustan los animales le trajimos para mostrarle.
-¿Y dónde está esa tortuga? Interrumpió ella.
-Aquí la tenemos en el bolso dijeron los chicos, mientras todos trataban de sacarla del bolso.
Doña Agreta quedo impresionada cuando sacaron a la tortuga, nunca había visto una tortuga tan grande, inmediatamente prosiguió con sus preguntas_ De donde la sacaron, saben de quien es la tortuga? donde la encontraron?
Con rapidez uno de los chicos respondió, es mio señora, yo lo encontré caminando a la orilla de la sanja que esta frente a la casa de mi madrina.
Ella desconfiaba de los chicos, disimulando, prosiguió: -Si, está bien que lo hayan encontrado, pero esta tortuga le pertenece a alguien, debe tener su dueño, quizás se les escapo en un descuido.
El muchacho insistió: -No, es mio señora, yo lo encontré y me pertenece, pero yo no lo quiero tener, yo lo quiero vender.
Doña agreta pregunto: -¿Por cuánto lo quieren vender?
-Por 300 pesos respondió.
-No tengo ese dinero, dijo ella.
-Le rebajo a 250 pesos le dice el muchacho.
Doña Agreta corre a traer su alcancía y reúne 50 pesos y le entrega al joven . El joven cuenta el dinero y le dice: -Doña, usted escucho mal, le dije 250 pesos porque somos cinco y tenemos que repartirnos el dinero para ir a la comparsa, con 50 pesos no hacemos nada.
Entonces ella le responde a los muchachos: -Es todo lo que tengo, yo solo quería colaborar con ustedes y cuidar de la tortuga para que no ande por ahí y la maltraten, además yo ya tengo un par de tortugas que falta muy poco para que nazcan las tortuguitas.
Otra cosita que les quiero decir prosiguió doña Agreta: -¿Sabían ustedes que todos los seres humanos sean niños, jóvenes o adultos cuando nos morimos nuestras almas se reencarnan en esos animalitos que hemos maltratado o herido de muerte? -¿Sabian que vamos a sufrir y terminar de la misma forma que esos animalitos que hemos maltratado en vez de cuidarlos?
Es verdad lo que les estoy diciendo prosiguió doña Agreta: - Todo aquel que maltrata, o mata un animalito tendrá el mismo destino.
Los cinco se miraron y comenzaron a señalarse con los dedos y acusándose unos a otros de sus travesuras, arrepintiéndose de sus actos. No cabe duda de que doña Agreta los convenció por el momento.
-Vos mataste varios gatos decía uno de ellos,
y vos siempre matas los pajaritos le respondía otro.
Vos le dejaste renga de un hondazo a la perra de la vecina acuso otro de los muchachos,mientras su compañero se ponía rojo de verguenza y le decía: -que va ser, deja de mentir porque no le decís a la señora que vos le dejaste ciego al conejo de tu prima, anda mentiroso si vos le heriste al tero tero y se murió porque no aguanto su ala rota. y así continuaron por un largo rato sacando los trapitos al sol.
Hubo un silencio prolongado, dos de los muchachos se retiraron unos metros del grupo y hablaron en voz baja, al rato regresaron y le dijeron a doña Agreta :_Señora le dejamos a la tortuga por los 50 pesos
ella , rapidamente pago por la tortuga antes de que los muchachitos se arrepientan y se lo tanga que llevar.
Doña Agreta tomo a su tortugo y se lo llevo a su jardín en compañía de las otras tortuguitas, lo llamo Paco y le dio de comer. El tortugo Paco estaba con mucha hambre, comió flores, guayaba, mangos, sandia, no paraba de comer, hasta comió un guiso de arroz,era increíble que una tortuga comiera guiso de arroz,pero asombrosamente fue así.
Paco el tortugo fue a parar en las buenas manos y el gran corazón de doña Agreta que sera para siempre su hogar.
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